La Ciudad Prometida
 
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La Ciudad Prometida

Antanis
(@admin)
Piquero de los Tercios Admin

Relato de un encuentro sucedido con un personaje que utilicé de D&D en Neverwinter Nights.

 

El sol se escondía por la lejanía del horizonte envolviendo de total oscuridad y penumbras el cementerio de Athkatla. Sólo la moraban algunos bandidos y saqueadores de tumbas de poca monta, - futuros siervos sin voluntad – Pensó la figura encapuchada, que había estado esperando a la llegada de la oscuridad. Por fin el Jactancioso y la propia muerte le sonreían.

Era el momento de emprender camino hacia aquella perdida y olvidada cripta donde le estaban esperando, como era costumbre. Pero esta vez, la reunión era diferente y mucho más trascendental para sus objetivos.

Sus pasos poco resonaban en aquella zona de descanso eterno mientras, amparado en la oscuridad, esquivaba a aquellos infames seres asalta tumbas. Sería un estúpido gasto de energía… No entraba en sus planes alzar esos cuerpos, que se pudrirían y servirían de alimento para las ratas. Mientras divagaba, sus oídos percibieron el inconfundible sonido de un sortilegio en proceso de ejecución. Alguien le había divisado, y se disponía, presto y sin demora, a dar caza, carente de diálogo, y con una estúpida locura homicida, a aquella oscura figura encapuchada, que parecía fácil víctima. Grave error.

Agarró con fuerza el mango de su bastón encantado, y ni siquiera el asaltante supo cómo murió. Un certero golpe unido a la descarga eléctrica sobre el cráneo de aquel hombre dio fin a la contienda cuando aún estaba por iniciarse. Con un seco y sonoro golpe cayó al suelo, sin vida, emanando de la brecha un líquido grisáceo.

- A mi mentora le gustaría estudiar el líquido cefalorraquídeo... - Pensó por un momento y al instante maldijo en voz baja para, a continuación, abandonar aquel lugar antes de que sus amiguitos acudieran a la fiesta. No podía perder más tiempo.

Aquella entrada de leños en láminas, otrora cálidos y vivos, aunque hoy día desgastados y podridos, hacía de la cripta que se alzaba ante él una mole oscura, preparada para engullirle. La oscuridad de la misma se tragó a la figura a medida que entraba. Toda la pared y suelos de sílice negro, de una suavidad parecida a la del vidrio, parecían predecir lo que se albergaba en su interior, algo totalmente desconocido para el Nigromante, pero que había estado buscando con ansia desde su llegada a la ciudad de la moneda.

Y allí estaba, esperándole. Ante él se presentaba el caballero de la muerte. Sus rasgos seguían la textura casi fundida de su armadura, ignoradas por los ojos cerrados y casi llorosos de las rugosidades, que hacían de él una deformidad metálica que sobresalía en su carne, como si la muerte fuese su blasón. Las luces eran sentimientos demacrados en sus cuencas, que ininterrumpidamente seguían su camino. En algunos momentos un brillo de ónice quería escapar de la bastarda enfundada en su cintura, que solo continuaba las reminiscencias de un yelmo destrozado en su imagen. Sus haces de energía negativa empezaron a apuntar al nigromante a medida que su atención se dirigía hacia él.

-Salve, caballero de la muerte.- Saludó el Nigromante, mientras su voz parecía repetirse infinitas veces a lo largo de la morada de los difuntos.

-La vampira llegará pronto- Contestó éste como saludo. - Yo de ti limpiaría la sangre que impregna ese bastón.

-Oh, no hace falta que lo limpie, es un regalo de nuestro invitado... - Resonó una dulce voz, de tono cautivador y sensual, surgida desde las sombras.

To be continued…

Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables.

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Topic starter Respondido : 04/11/2021 12:04 PM
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