Kilian, El Saber Oc...
 
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Kilian, El Saber Oculto de la Nigromancia CAP 4

Antanis
(@admin)
Piquero de los Tercios Admin

El Saber Oculto de la Nigromancia

En cuestión de segundos se desvaneció cualquier duda al respecto…. -Es el sitio correcto- comenté mientras me reajustaba la capucha. -El olor del músculo siendo devorado y descomponiéndose es irrefutable…

-Y no olvides el arrastrar de pies, Kilian- Comentó Reinhardt de forma animada, como de quién va a su parque de atracciones favorito.

-Y tampoco olvides que están las antorchas encendidas- Le respondí en tono solemne, mientras le señalaba la tenue iluminación de los pasillos, provenientes de las antorchas ancladas a las paredes de cada uno de aquellas galerías de túneles infinitos.

A diferencia de Reinhardt, me empezaba a preocupar un poco. Había demasiado ruido en la cripta. Temía que no nos íbamos a enfrentar tan sólo a un par de cadáveres reanimados por un aficionado, sino a cosas peores… Quizá superiores a nuestro poder. Deseaba estar equivocado...

No tardamos mucho en encontrar al primer cadáver reanimado deambulando a modo de trance… Confirmado, estaban de guardianes. En cuanto se percató de nuestra presencia soltó un gemido que se contagió a los pasillos adyacentes formando una gutural melodía proveniente de ultatumba. Acto seguido se lanzó sobre nosotros. No nos costó apenas esfuerzo recordarle a ese cadáver que ya estaba muerto, nos miramos, y sonreímos.

-Kilian, aún no sabemos reanimar ni a una polilla, pero podríamos convocar a nuestros aliados no muertos, que no se diferenciarán de los demás habitantes de este hermoso lugar, ¡me pido los esqueletos!.- Comentaba alegre Reinhardt mientras el resto de gemidos aumentaban en intesidad. Parecía algo excitado…

-Esa es una muy buena idea, malvado hechicero- le dije sonriendo mientras sacaba una pequeña bolsita de materiales que iba a necesitar para atraer del otro plano a mis aliados zombies. un hechizo de la escuela de nigromancia que memorizaba todos los días.

Después de acabar con una docena de no muertos (incluyendo algunos murciélagos reanimados y un pequeño necrófago tocapelotas), la preocupación se empezaba a desvanecer. Las ansias de conocimiento vencieron a la preocupación y se adueñaron de mis movimientos. El bucle interminable de arrastrar de pies cesó por fin, ya nada se oía, más que el manto de putrefacción que emanaban mis aliados zombies… y un extraño sonido, como si el agua pudiera deslizarse por la fría piedra del piso...

Al doblar la esquina del pasadizo que seguíamos, guiándonos por ese extraño sonido, me detuve y le hice señas a Reinhardt para que se acercase a mí con cuidado. ¡Teníamos enfrente, ocupando casi todo el ancho del pasillo, a un Cubo Gelatinoso! Nunca había visto uno de verdad, tan sólo en libros acerca de “peligros que debes evitar si quieres tener una larga y próspera vida”.

Haciéndonos invisibles antes (y deseando que no tuviese el Cubo algún hechizo que le diese Visión Verdadera), le dimos las órdenes mentales a nuestros aliados para que atacasen al enemigo y ocurrió lo evidente. Tan pronto tocaron la gelatinosa piel del Cubo, fueron engullidos por ella y pasaron a formar parte del cuerpo de la criatura, como tantos otros cuerpos allí atrapados por eones, de insensatos que osaron tocar un Cubo Gelatinoso.

Comprobamos con satisfacción que el Cubo no podía vernos, por lo que después de succionar un par de zombies y esqueletos como de quién barre el polvo de su hogar, se quedó en una especie de hibernación. Solté un suspiro y de pronto la gelatinosa piel que lo recubría empezó a vibrar y a dar giros sobre sí mismo, como si buscase la localización del sonido. Volvió a ese estado de hibernación al no advertir peligro alguno. Busqué con mi brazo el cuerpo de mi invisible compañero, deseando que no se hubiese separado. Al hacer contacto con su túnica, le asié de ella y le dirigí conmigo.

Fuimos caminando muy lentamente, sin hacer ruido, por el lado de la pared que quedaba libre del enorme cuerpo del hijo de perra ese. Al llegar a su altura, y observándolo de cerca, vi algo muy curioso: parecía contener a las criaturas, pero no las “desactivaba” porque podía divisar a través la traslúcida gelatina, que mis zombies seguían emanando su pútrido manto.

Mientras observaba su piel … ¡TRACA TRAS! Se escuchó un sonido de algún metal golpeando el suelo, creando un terrible eco. Al empezar a vibrar su piel nos faltaron piernas para salir corriendo. Parecíamos tener un sortilegio de velocidad… Doblamos la esquina del pasillo y nos detuvimos contra la pared. Antes de que se acercase la criatura, le dije a mi compañero Reinhardt que esperaríamos que el Cubo se calmase y seguirìamos con cuidado por la pared, siempre pegados, para poder encontrarnos. Y mantuvimos silencio.

Por suerte el Cubo pareció interesarse más por el metal que por nuestro galope tendido. Seguimos el pasillo del Este, que al parecer formaba una ‘S’ con tantas esquinas, pero al final de éstas encontramos una enorme sala, no parecía adornada con nada, sólo se trataba de un amplio espacio del mismo material que el resto de los pasadizos que recorrían esta enorme y falsa cripta. Estaba iluminada tan solo por dos antorchas que se encontraban al frente de nosotros, salvaguardando un gran portolón de metal.

Al escuchar el lejano sonido de una lucha de algo o alguien contra algún Cubo, decidí acercarme al portolón. Esas ansias de conocimiento me tendieron una emboscada y no me fijé, en la pequeña placa sobresaliente de la piedra que acababa de pisar. Al sonido del ‘Click’ me quedé quieto. -¡Cuidado!- Le escuché decir a Reinhardt. De pronto el centro de la sala se iluminó por un segundo y desapareció con un cegador destello. Había activado una trampa que retiraba todos los sortilegios de quienes se encontrasen en la sala. Nuestra invisibilidad desapareció. Temiendo lo peor, empecé a conjurar sobre mí mismo y mi compañero diversos hechizos de protección y armadura de mago. Aún seguía memorizado otro hechizo de invisibilidad, algunos conjuros y hechizos de ofensiva.

-Reinhardt, no se que vamos a encontrar detrás de esa puerta, pero no gastes todo tu poder, necesitamos volver y sólo recuerdo ahora mismo un sólo hechizo de invisibilidad.-Le comenté con un tono que le indicaba que la cosa iba en serio.

-Descuida Kilian, hay Reinhardt para rato. Bueno qué, ¿vamos a entrar? Estoy deseando que el nigromante nos enseñe a reanimar.

-Venga vamos...- staba preocupado por lo que encontraríamos. -Qué optimista eres.- Añadí por lo bajini mientras me dirigía hacia la puerta vigilando que no hubiese más placas de metal ocultas.

Reinhardt trajo de nuevo a sus aliados esqueleto, así que embadurnando sus oxidadas espadas con unos polvos de azufre, conjuré sobre ellas un fuego perpetuo. De las hojas de cada salieron unas llamas que parecían no extinguirse nunca. Nos acercamos al portalón y antes de llegar a él, se abrió lentamente y nos recibió un vampiro.

-El amo os está esperando- Dijo con una voz extremadamente grave y gutural mientras succionaba la sangre de lo que parecía un antebrazo humano cercenado de su antiguo propietario….

Esta sala, de igual dimensión que la anterior, era totalmente diferente. Como contrapartida estaba perfectamente iluminada, y numerosas jaulas para bestias contenían en ellas esqueletos humanoides y humanos, además de algunos vivos y un humano dando sus últimos estertores de vida al haberse desangrado por la mitad de un brazo que le faltaba.

Enfrente, se encontraba un trono presidido por la figura de un humano de unos cuarenta años. Sus blanquecinos cabellos revelaban que podría haber sido víctima de un mal sortilegio, conozco varios casos de pelos blanquecinos por mezclar incorrectamente diferentes ingredientes en la elaboración de pociones. Tenía varios anillos de oro y sus uñas estaban sucias y alargadas, parecía un aguilucho, apoyando sus garras sobre el trono que presidía, y además con esa nariz tan respingona… No parecía gozar de buena salud, su respiración era rápida y entrecortada, mas parecía no ser capaz de sonreír, cada vez que hablaba hacía muecas con sus labios, y nunca dejaba de fruncir el entrecejo, enfermo y para colmo parecía amargado...

-Me pregunto cómo habéis acabado con mi querido Cubo Gelatinoso.- Así nos daba la bienvenida, cruzándose de brazos, con un tono de voz irónico y agudo, daba la impresión de que empezábamos mal.

-Tenemos nuestros propios recursos.- Comentó Reinhardt a la par que añadía: - Además, el puto cubo ese sigue vivo, y ahora mismo debe estar zampándose a algunos pringados en los pasillos lejanos del sur.

-¿Y tú quién coño eres?, más bien, ¿quién sois y qué diablos hacéis aquí? presentaos.- Contestó de forma imperativa el nigromante amargado.

-Un respeto- Añadí con seriedad. -Hemos venido en busca de una alianza, compartir conocimiento sobre la no muerte y desentrañar todos sus secretos.

Me percaté de unos cuantos esqueletos de diminutas dimensiones, apilados en jaulas detrás suya, parecían humanos. Un repentino calor empezó a invadirme a media que adivinaba que tipo de seres estuvieron allí tiempo atrás.

-Eso sí que no, hijo de puta. Niños nunca, maldito cabrón.- Dije, antes si quiera de que pudiese contestarme a la proposición, dejando que el odio se apoderase de mí, entretanto era incapaz de retirar la vista de aquellos mudos testigos enjaulados, víctimas anónimas que solo vinieron a este mundo a sufrir el tormento, el dolor y la desesperación.

-¡Oh! Qué conmovedor, pero si tenemos a un nigromante moralista, me das lástima.- Cada vez su voz era más burlona y alimentaba mi creciente odio.

-Más lástima te va a dar cuando robe todos tus secretos y reanime tu pútrido cadáver para que me sirva toda la eternidad.- No tenía mucho más que añadir, pues estaba analizando nuestras posibilidades y como acabar con nuestros enemigos. Conociendo a Reinhardt, debía estar preparando a sus esqueletos para el inminente enfrentamiento. La mecha ya estaba encendida. Y yo comenzaba a recitar un hechizo ofensivo mentalmente, me había costado mucho aprenderlo, pero esta flecha ácida que mis manos iban a producir iba a darle un buen cambio estético a su rostro.

-La has cagado perra, te vamos a destripar vivo y vamos a disfrutar como niños, y encima nos vas a dar mucha pasta.- Añadió Reinhardt, por primera vez, casi serio del todo. Hasta él mismo sabía (a pesar de su ambiguo código ético), los aspectos que diferenciaban a un monstruo de un ser humano lleno de poder y conocimiento.

Al momento que terminaba el hechizo y se lo lanzaba a mi oponente pillándole por sorpresa, los esqueletos de Reinhardt se lanzaban a la carga contra el aliado vampiro con sus llameantes espadas dejando un rastro de flotantes llamas que le otorgaban a la sala un tono anaranjado.

No sin dificultades logramos acabar con el Nigromante, además del poderoso aliado vampiro y su séquito de ratas (que no nos habíamos percatado de que nos habían estado rodeando, parece que Nigromante tampoco quería hablar mucho rato con nostros).

Obviamente no conseguimos sacarle ni una palabra interesante al ahora difunto. Al menos, podríamos cobrar la recompensa y ganarnos una pequeña fama que no nos relacionase con la práctica de estas artes que los ignorantes detestaban. Pero no sólo obtuvimos la recompensa. Registrando su cuerpo, encontré un pequeño cuaderno, con su tapa desgastada y adornada con lo que parecían manchas de sangre ya oxidada, (deseaba que no perteneciesen a ninguno de esos neonatos), conteniendo algunas notas y sortilegios en su interior. Ya lo ojearía con tranquilidad.

Después de un par de días en cama, aquejado de un catarro, saqué entres toses, el cuaderno del pequeño altillo sellado donde guardaba mis pertenencias, en la habitación que tenía alquilada en la posada local ,y le eché una ojeada. Se hallaban escritos en dracónico diferentes sortilegios para convocar aliados no muertos, y un extraño ritual que ese estúpido había estado investigando.

Había un supuesto conocimiento oculto acerca de la nigromancia. “El saber de la lividez” lo llamaba el anterior dueño del cuaderno. No había una gran extensión sobre la información de ésta, pero por lo que llegué a entender es que ese oculto poder te otorga un poderoso dominio sobre los muertos. El mencionado ritual no sólo otorgaba poder sobre la muerte viviente, sino que adquirirías diferentes inmunidades que la no muerte otorgaba. Entre muchas otras, la enfermedad. Me recordaba mucho a la información aún menos detallada que encontré en aquel libro que tomé para mí mismo de la habitación privada de mi antiguo mentor, que hablaba sobre Velsarún.

Cito el párrafo en cuestión:

~Aún no tengo especificado el tiempo exacto para conectar con ese mundo y canalizar su energía negativa, pero he de estar encerrado en una tumba con numerosos muertos vivientes, he de seguir investigando los procedimientos exactos del ritual~ En su momento esbocé una leve sonrisa y contesté a la escritura. -Ya acabaré yo el trabajo por ti-.

Debo encontrar cualquier tipo de información que me dé alguna pista de por dónde continuar. En estas dekhanas siguientes me he sentido bastante perdido, pero ahora me encuentro escondido en esta misma cripta, escribiendo este diario, mientras el pueblo y varios aventureros de renombre van tras de mí por confundirme con un violador local de equinos...Conseguí eludirlos enterrándome en el cementerio, así registraron la cripta y la dieron como limpia. Además, Reinhardt se encuentra preso. Ha sido acusado de asesinato, enaltenación de los no muertos, genocidio, insurrección, intento de secuestro y varios cargos más que no recuerdo.

No se como vamos a salir de ésta...

Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables.

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Topic starter Respondido : 10/24/2021 11:07 AM
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Dameyanew
(@dameyanew)
Dragona divina Moderator

Buen capi, aunque el malo final de la mazmorra es muy tonto por no tener siquiera un hechizo de Escudo para evitar ataques por sorpresa; por no esperarse un ataque por sorpresa, de hecho.

Eso sí: violador de equinos... XDDDDD

Dameyanew I, legendaria diosa reina de Vermina. Señora de dragones, ahora ascendida a dragona divina shukulenta por la gracia de los dioses videojueguiles y Joey Wheeler.

Por cierto, no os olvidéis de añadirme si jugáis a Pokémon GO: 8769 4584 8979

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Respondido : 10/24/2021 1:33 PM
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Antanis
(@admin)
Piquero de los Tercios Admin

@dameyanew jajaja Muchas gracias!
Tienes toda la razón con el amargado. Lo tendré en cuenta para próximas entregas. Muchas gracias, me ayudas a mejorar.

Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables.

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Topic starter Respondido : 10/24/2021 2:02 PM
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